Los teléfonos de contrabando están causando enormes desafíos para los directores de las agencias penitenciarias en todo el mundo al brindarles a los reclusos la herramienta perfecta para llevar a cabo actividades ilícitas tanto dentro como fuera de las instalaciones penitenciarias.

Detectar teléfonos es difícil, sin embargo, las contramedidas efectivas que incluyen dispositivos de escaneo más avanzados y el uso de unidades caninas para ayudar a detectar dispositivos ocultos están ayudando a frenar la afluencia de teléfonos ilegales. El uso de la información que se encuentra en los teléfonos confiscados está demostrando ser una de las formas más efectivas de frenar las actividades delictivas.

Cuando se manejan correctamente como parte de una estrategia de inteligencia digital más amplia, los teléfonos confiscados pueden proporcionar una gran cantidad de información, lo que permite al personal penitenciario ver en profundidad las operaciones delictivas para descubrir quiénes son los perpetradores, quiénes están siendo afectados y qué tan amplia podría ser la red de actividades ilícitas.

Esta es una de las razones principales por las que muchos  organismos correccionales están transformando la forma en que realizan las investigaciones para aprovechar al máximo la inteligencia digital, que son los datos que se extraen de fuentes digitales y tipos de información (teléfonos inteligentes y la nube), así como el proceso mediante el cual las agencias acceden, administran y aprovechan los datos para ejecutar sus operaciones de manera más eficiente.

Uso de datos para detener grandes delitos

Incluso extracciones menores pueden hacer revelaciones sorprendentes:

  • Registros de llamadas: ¿Con quién han estado hablando los presos y de qué se habló?

  • Mensajes de texto: ¿Se están enviando instrucciones a otros reclusos o a gente de afuera para que realicen actividades ilícitas?

  • Imágenes: ¿Qué evidencia visual está disponible? ¿Se han capturado agresiones a otros presos, lo que podría revelar perpetradores o puntos ciegos dentro de las cárceles donde están sucediendo cosas perjudiciales fuera de las cámaras de vigilancia?

  • Videos: ¿Los presos llevan un registro de vídeo de las amenazas o de los delitos cometidos?

  • Redes sociales: ¿Los reclusos publican contenido que ilustra actividades ilícitas o videos que podrían dañar a los funcionarios penitenciarios?

  • Correos electrónicos: ¿Con quién han estado en contacto los presos y por qué?

  • Aplicaciones: ¿Los reclusos están usando WhatsApp u otras aplicaciones de comunicación para realizar actividades ilícitas?

  • Datos de criptomonedas: ¿Sus dispositivos contienen carteras de criptomonedas? ¿Existe evidencia de que se estén transfiriendo fondos ilícitos a través de Bitcoin? Si es así, esas cuentas pueden ser rastreables.

Para transformar la forma en que llevan a cabo las investigaciones, los directores de centros correccionales necesitan soluciones que les permitan acceder, administrar y analizar datos para obtener inteligencia procesable que guiará la toma de decisiones.

Acceso y gestión 

Los datos recopilados de teléfonos confiscados son muy valiosos, por lo que la realización de extracciones para acceder a los datos debe realizarse de una manera forense sólida para garantizar que: 

  • No se pierdan datos.
  • La cadena de pruebas se gestione y se asegure adecuadamente.
  • Se mantenga el cumplimiento y los directores de centros correccionales tengan una auditoría clara.
  • Las pruebas están listas para el tribunal.

Muchos directores de los centros aprovechan los quioscos de Responder  que proporcionan una extracción de un solo punto (una foto o un videoclip) para acelerar las investigaciones. Estas herramientas requieren poca capacitación para dominarlas y pueden funcionar como un multiplicador de fuerza, lo que permite a los oficiales de primera línea asumir parte de la carga de la investigación para evitar sobrecargar a los técnicos de laboratorio.

Si bien enviar dispositivos fuera del sitio a los centros acreditados de Servicio Avanzado es siempre una opción y puede ser necesario, particularmente cuando se trata de dispositivos caseros comúnmente confiscados a los reclusos, el manejo interno de investigaciones digitales permite acceder rápidamente a la información valiosa, lo cual puede ser crítico cuando se trata de amenazas potenciales al personal penitenciario, y otras emergencias.

Analizar la evidencia

Una vez que los datos se recopilan y administran de forma segura, el siguiente paso es analizar los datos para identificar inteligencia aprovechable. Incluso la extracción de teléfonos móviles más simple puede producir grandes cantidades de datos. Sin embargo, con soluciones de analítica modernas (con tecnología de IA), se pueden analizar montañas de datos automáticamente para revelar información clave y reducir las cargas de trabajo.

Los analistas tienen el poder de fusionar información de distintas fuentes de datos móviles y en la nube para visualizar de forma clara las conexiones más complejas y la información de datos en una sola vista visual. Lo que es más importante, los directores penitenciarios pueden estar seguros de que todos los datos digitales se aprovechan por completo y se comparten de forma segura para obtener inteligencia crítica.

Gestión de datos pensando en la colaboración

Si bien un sistema de gestión de datos digitales personalizado para los centros correccionales es clave para preservar la integridad de los datos, el cumplimiento y los SOP(Standard Operating Procedures/Procedimientos operativos estándar), otra gran ventaja es que permite a las partes interesadas acceder a datos relevantes desde varias ubicaciones dentro de una instalación determinada o entre varias instalaciones.

Siempre que esté autorizado, el intercambio de datos entre los Oficiales de Inteligencia y los funcionarios de Seguridad Correccional y las fuerzas del orden fuera de las instalaciones penitenciarias aumentará cada día. Dicha colaboración es extremadamente importante porque varias agencias de seguridad pública pueden estar rastreando, vigilando o investigando los mismos grupos criminales o sospechosos individuales sin saber que otra agencia está haciendo lo mismo.

La formación de estas nuevas relaciones y asociaciones para depurar la inteligencia aprovechable permite que los equipos penitenciarios y las fuerzas de seguridad pública trabajen juntos de una manera mucho más coordinada y colaborativa para reducir los delitos tanto dentro como fuera de las instalaciones.

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